Horas perdidas
Buenas noches
Aunque sea consciente de que esto únicamente lo voy a leer yo y de que el primer intento de escribir aquí me fue completamente frustrado, voy a darle una segunda oportunidad, puesto que estoy por la labor de intentar plasmar lo que se me está pasando por la cabeza en estos momentos. Te doy, entonces, otra opción que espero que no me suponga un tirón de pelos al ver que no se ha publicado nada de nuevo.
Y es que sí, efectivamente no tengo nada mejor que hacer. Pero después de 4 días de constante agonía bajo los efectos de la ínfección que acabará con mi paciencia (en buena hora pillé cistitis) he agotado todo aquello que podía ayudarme a pasar el tiempo. Y he vuelto aquí a pesar de que hace un par de días estuve a punto de liquidar a alguien por culpa de esta página...ironías de la vida pues.
Gracias a la amena enfermedad que he pillado he conseguido perderme en este cortísimo periodo un número aproximado de 4 fiestas u oportunidades de sociabilizarme con gente. Vivir en una residencia apartada es una putada, pero pillar cistitis y quedarte en casa cuando todo el mundo se junta a hacer planes no tiene precio. Cuando me pasan esta clase de cosas me paro a pensar en la ley de Murphy. Será cabrón el tío. A buena hora se le ocurrió balbucear todas esas bobadas y escribirlas provocando sobre mí al leerlas una maldición. Tiene que ser eso: o soy gafe o alguien me está haciendo budú.
Y es que mi experiencia erasmus no para de ponerme travas en el camino. Pero yo las voy pasando haciendo como si no estuvieran ahí (ja!). Lo primero fue llegar y ver que en mi residencia no había ninguna persona de la universidad que me corresponde (suerte, cuanto menos), lo segundo fue ver que vivía en un bajo sin cortinas (y ya no hablo de las persianas, que creo que a este país ni han llegado...) donde todo el mundo tenía acceso a observarme...y tras éstos, un sinfín de sucesos que me han ido ocurriendo en éste el país cervecero por excelencia.
El erasmus es difícil, pequeños, no os creais las leyendas urbanas de que uno viene aquí a tocarse las narices. En parte es cierto, pero se tienen que superar distintas fases (tanto iniciales como finales) para sobrevivir.
En primer lugar: hay que hacer la habitación habitable (valga la redundancia) y en segundo, hay que ser consciente de que tiene que mantener un mínimo de higiene y limpieza que nos permita vivir en ella sin ser invadidos por bolas de pelusa dignas de una película western o múltiples especies de insectos atraídos por restos de comida.
También hay que superar la fase de "supervivencia culinaria". Y no es que yo presuma de chef, pero si se viene sin tener unos mínimos conocimientos de cocina, hay que ser consciente de que tu madre no va a venir a freirte la comidita cuando tengas hambre. O comes, o te mueres, por lo tanto no quedan mas opciones que aprender a cocinar o inclinarse a la mala vida del fast-food (la cual yo no recomiendo si no se quiere volver a casa rodando).
Si se superan estas dos fases, la mitad del proceso de adaptación inicial estará cubierto. Ahora solo queda acostumbrarse al/los medio/s de transporte habituales del país en cuestión. En mi caso he de añadir que fue ligeramente complicado, ya que procediendo de una cuidad donde apenas lo utilizo (el tranvía parece de juguete, el metro es solamente una línea recta y no comprendo las líneas de autobús...) adaptarme a una tela de araña semejante a la de Berlín me supuso, al principio, un infierno. Ojo! y esta red "tan complicada" solamente envolvía metro y tren, dejando de lado los autobuses y el tranvía...
Por último, cuando ya sepamos las 3 cosas básicas de arriba viene lo mejor de todo: la apasionante aventura de la llegada a la universidad con su posterior papeleo que explicaré a continuación. Cuando decides irte de erasmus te crees que el papeleo complicado lo dejas hecho en tu país de orígen ya que en los últimos momentos no dejan de acosarte con cartas y documentos que tienes que rellenar y enviar (a dónde, nunca queda claro) en unas fechas límites (a poder ser bien cercanas al momento de la recepción de la carta en tu casa). ERROR. Esto es solo el comienzo, amigos mios, pues al llegar aquí te das en el morro cuando te dan "la lista". Ésta consiste en un papel que te entregan en la oficina internacional (supongo que dependerá del país al que se vaya) donde te indican todo lo que tienes que hacer para ser estudiante en el país, con fecha límite, por supuesto. En mi caso tuve que hacer una infinidad de cosas como: darme de alta en un ayuntamiento (?????), hacerme una cuenta bancaria, firmar el contrato de residencia y un sinfín de etcéteras que en un principio parecía una misión imposible. Tranquilos, se puede hacer. Cuando recibáis "la lista" leedla y contad hasta diez cada vez que leáis un punto que os parezca absurdo (véase en mi caso el del ayuntamiento). Este proceso de lectura y reflexión no os quitará muchos minutos en la vida y lo considero muy recomendable para no padecer un infarto al final de la primera lectura.
Bien, si has conseguido todo lo anterior ya puedes enfrentarte al malo de la película, estás preparado para ello: tu coordinador. Cuando descubras que las asignaturas a las que felizmente te apuntaste en tu universidad de origen o:
a) no existen
b) nadie las hace debido a su increíble dificultad
c) todas ellas son a la misma hora el mismo día (este es el caso más extremo, pero puede haber variantes).
En ese momento tienes dos opciones: o pasar de todo y rezar a diario porque te convaliden el máximo número de asignaturas posibles o armarte de valor y plantear cambios de asignaturas convincentes (ojo! abstenerse de poner como excusa que la asignatura es difícil, puesto que a nuestro coordinador le traerá con viento fresco ese asunto, siempre buscará la ley del mínimo esfuerzo y no nos cambiará nada a no ser que sea DE MÁXIMA URGENCIA - y no hablo de romperse una pierna para no ir a clase...)
A mí me pasó y conseguí superarlo, por lo que inisisto: no es imposible. Cuesta, pero se puede hacer, no tiréis la toalla a la primera, puesto que tal vez suponga que tengáis que alargar un año más la carrera ( y seguro que es lo que queréis?? os vais de allí para deshaceros de ese lugar y váis a pasar un año más de vuestras vidas en él???allá cada uno)
Si ya vencéis al malo podréis empezar a vivir el auténtico erasmus. Esto conlleva también una serie de etapas comenzando por el conocimiento de idiomas ajenos al nuestro o nuestra capacidad de sociabilización/generación de amistad con gente desconocida.
Si solamente sabemos nuestro propio idioma sólo podremos comunicarnos con gente de nuestro origen - obvio- (a no ser que sea inglés, que a esos cabrones les dan hasta las asignaturas en su propio idioma...). Si vienes de un país como Rusia, El Congo o lugares donde se hablen idiomas poco estudiados o dialectos, recomiendo (es más, es obligatorio) apuntarse a una academia de inglés o del idioma natal del país en el que estemos con urgencia. Sino limitaremos nuestras relaciones con otras personas a gestos o dibujos y eso no ayuda a la hora de tener un problema.
A los que conozcan el idioma o tengan una base de él saltáos la fase anterior y....enhorabuena! ya sois erasmus!! Por fin!! aquí es donde empiezan las fiestas y todo lo que el cuerpo permita en los jolgorios nocturnos (o diurnos, depende de la ocasión).
Tras la etapa central del erasmus nos encontramos con la depresión por la finalización del mismo, pero esta historia la relataré más adelante.....
Un saludo y suerte en la aventura
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